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Joves Socialistes defiende la eliminación de la asignatura de Religión del currículum escolar.

Con gran parte de la comunidad educativa en pie de guerra, entre profesorado, estudiantes y familias, el Consejo de Ministros acaba de aprobar el proyecto de la polémica ley LOMCE de reforma del sistema educativo. Entre otras medidas, destaca el hecho de que la asignatura de Religión contará como cualquier otra asignatura para hacer la nota media a la hora de conseguir becas, una reivindicación histórica de los obispos españoles y la Conferencia Episcopal.
Joves Socialistes del País Valencià (JSPV) se ha mostrado “radicalmente en contra” de esta decisión, ya que la consideran “la puntilla” del PP en su “afán de imponer su moral y desmantelar el sistema público de enseñanza”. En este sentido, la organización juvenil inició en marzo una recogida virtual de firmas “por la eliminación de la asignatura de Religión del currículum escolar”, que ya cuenta cerca de 17.000 adhesiones, difundida a través de Internet y las redes sociales con el objetivo, afirman, de “reivindicar una Educación pública, laica y de calidad, incompatible con la enseñanza religiosa en nuestras escuelas”.
Según ha explicado el Secretario General de Joves Socialistes José Muñoz, desde la organización juvenil pretenden también “contestar” a la polémica campaña llevada a cabo por NNGG de Castellón, en la que los jóvenes del PP acusaron al profesorado valenciano de “adoctrinar” a los estudiantes que en los últimos años se movilizan contra la política de recortes y privatización de la enseñanza pública.
Muñoz afirma que “la única doctrina que se imparte en nuestras escuelas son los dogmas de fe católica”, y que Joves Socialistes defienden una Educación que garantice una “igualdad real de oportunidades”, dentro de un sistema educativo “digno y democrático, capaz de formar ciudadanas y ciudadanos libres desde la reflexión, el debate y la participación”.
Finalmente, el líder de Joves Socialistes espera que la recogida de firmas llegue al mayor número de jóvenes, familias y profesorado, ya que cree que “la inmensa mayoría de la sociedad” está de acuerdo con que la religión forma parte del ámbito privado y, por tanto, que “la doctrina religiosa puede enseñarse en las parroquias, pero no en un aula”.