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El Sr Ros y la Mesa Nacional de Tambores y Bombos

Vaya por delante mi reconocimiento a todos los Tambores y Bombos de l’Alcora. Aclarar, que si hago este escrito, es porque ante el veto dictatorial de la Sra. Alcaldesa en el último pleno, sentía la necesidad de explicar cuales son las razones que me llevaron a solicitar la exclusión del cuarto punto del orden del día. Quiero resaltar que hablo en mi nombre y como representante político, nunca en representación de ningún grupo de tambores.

En el pleno del mes de agosto uno de los temas que entró por urgencia fue el nombramiento de dos representantes del ayuntamiento para la mesa nacional del Consorcio de los Pueblos del Tambor y Bombo de España, siendo nombrados la Sra. Alcaldesa y el Sr. Marcial Ros. Desde nuestro grupo político, entendemos que existiendo un cambio en nuestro ayuntamiento, es lógico que los representantes pertenezcan al equipo de gobierno, pero aún así le pedimos a la Sra. Alcaldesa que retirara el punto y reflexionara sobre la conveniencia de que nos representara en la mesa nacional el Sr. Ros. Nuestra petición venía avalada por los antecedentes que el Sr. Ros tenía con relación a los tambores y bombos.

Son muchos los que recuerdan la guerra encarnizada y destructiva que mantuvo el Sr. Ros en contra de los tambores en l’Alcora, guerra avalada por el Sr. Joaquín Mallol, ex-presidente de la Cofradía a la que pertenece el Sr. Ros y respaldada por el actual presidente del Partido Popular el Sr. Vicente Albaro. Quiero aclarar que mi escrito no va en contra de la Cofradía a la que pertenece el Sr. Ros, y digo esto, porque sé que lo querrán utilizar en mi contra. Mi obligación como representante municipal es exponer mis argumentos y los hechos ocurridos para que cada uno saque sus conclusiones.

Desde sus inicios allá por 1990 los tambores de l’Alcora no lo han tenido fácil, escondido tras la defensa de las costumbres y tradiciones, existía una guerra de envidias y desconfianzas, que se ha mantenido hasta hace poco. Fue, en la I Rompida de la Hora en 1991, donde llego a su punto más álgido. En ese intento de que los tambores no prosperasen se propició una reunión en la que estuvo presente el entonces alcalde Vicente Sanz Juan, el cura Mosen José Menbrado, los directores de los grupos de tambores, miembros de juntas y varios cofrades pertenecientes a los grupos de tambores. De aquella reunión y gracias a la comprensión de la parroquia la rompida se pudo realizar.

No contento con la decisión el Sr. Ros, no permite que sus cofrades participen en la rompida, guardando los tambores en su casa, con la amenaza de ser expulsado del grupo si a alguien se le ocurre desobeder sus órdenes. En ese momento muchos cofrades que quieren tocar, hartos de tanta dictadura, abandonan la cofradía se compran sus tambores y bombos y salen a participar como uno más.

Semana Santa de 1992, como no se pudo con la Rompida intentaron cargarse la Procesión del Silencio, mismos personajes mismas intenciones, que no saliesen a tocar los tambores, tras largas horas de debate se toma la decisión de salir y otra vez el Sr. Ros dice que él y sus tambores no salen. Desde el año 1991 hasta 1999, la máxima preocupación del Sr. Ros, cabeza visible de una trama manipuladora, ha sido no dejar participar a los “suyos” en cualquier acto donde el protagonista sea el tambor y bombo.

Afortunadamente unos movimientos internos en el seno de su cofradía propiciaron un cambio de junta y el Sr. Ros, pasó a un segundo plano, pero el daño ya estaba hecho.

Esto es solo una muestra que avala la decisión de solicitar que el Sr. Ros no nos represente en el Consorcio Nacional del Tambor y Bombo. Muchos cofrades y amantes del tambor han tenido que sufrir estas situaciones, que incluso se extendieron al terreno personal, pero esto es otra historia.